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miércoles, 31 de enero de 2024

Bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios recurrentes de ingestión excesiva de alimentos, conocidos como atracones, seguidos de comportamientos compensatorios para evitar el aumento de peso. Estos comportamientos pueden incluir el vómito auto inducido, el uso excesivo de laxantes o el ejercicio extremo. A diferencia de la anorexia nerviosa, las personas con bulimia nerviosa a menudo mantienen un peso corporal dentro de un rango normal. La principal característica en la bulimia nerviosa es la sensación de pérdida de control durante los atracones, acompañada por la vergüenza y la culpa posterior.

Las consecuencias que puede traer al paciente son variadas y van desde los desequilibrios electrolíticos, problemas gastrointestinales, daño dental, deshidratación, y pueden llegar hasta las complicaciones cardiovasculares y/o problemas renales. Además de una coexistente ansiedad, depresión y la baja autoestima; y una relación negativa con la comida y la imagen corporal puede contribuir a la perpetuación del ciclo de atracones y purgas.


Características de la bulimia nerviosa
  • Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por los dos hechos siguientes: Ingestión, en un período determinado de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar en circunstancias parecidas. Y sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio.
  • Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el. aumento de peso, como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo.
  • Los atracones y los comportamientos compensatorios inapropiados se producen, de promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses.
  • La autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso corporal.
  • La alteración no se produce exclusivamente durante los episodios de anorexia nerviosa.
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Tratamientos para la bulimia nerviosa
  • Psicoterapia: Las terapias que suelen ser útiles para tratar la anorexia son la terapia familiar, la T.C.C., y la terapia interpersonal.
  • Terapia familiar: Para ayudar a los padres a intervenir para detener las conductas alimentarias poco saludables de su hijo adolescente, para ayudar al adolescente a retomar el control de su alimentación y para ayudar a la familia a afrontar los problemas que la bulimia puede ocasionar sobre el desarrollo del adolescente y la familia.
  • T.C.C: Ayuda a normalizar patrones de alimentación e identificar las creencias y conductas negativas y poco saludables y reemplazarlas por otras que sean positivas y saludables.
  • Terapia interpersonal: Aborda las dificultades en tus vínculos estrechos, lo que ayuda a mejorar tus habilidades para comunicarte y resolver problemas. 
  • Educación nutricional: Un nutricionista puede diseñar un plan de alimentación para ayudarte a lograr hábitos alimentarios saludables para prevenir el hambre y los antojos y proporcionar una buena nutrición.

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa se caracteriza por una restricción de la ingesta alimentaria, lo que da lugar a una considerable pérdida de peso que se mantiene por debajo del mínimo esperable para la edad, sexo o el desarrollo evolutivo de cada paciente, hasta llegar en ocasiones a un estado de grave desnutrición. (APA, 2014), La anorexia nerviosa suele empezar durante la adolescencia o la edad adulta temprana. Rara vez empieza antes de la pubertad o después de los 40 años, aunque se han descrito casos de inicio tanto temprano como tardío.
Esta pérdida de peso está originada por el propio paciente, a través de una disminución de la ingesta de alimentos que se acompaña frecuentemente de conductas encaminadas a perder peso: autoprovocación del vómito, uso o abuso de laxantes y diuréticos o la práctica de ejercicio físico intenso.

Además, existe una preocupación obsesiva por el peso y la forma corporal que suele manifestarse en comportamientos ritualizados alrededor de la comida, como la evitación de alimentos específicos o la adopción de rituales detallados durante las comidas, por ejemplo, el tomar grandes cantidades de agua para sentirse satisfechos sin tener que comer suficiente comida. Este miedo intenso a engordar no se alivia por lo general con la pérdida de peso. De hecho, la preocupación por ganar peso puede aumentar incluso cuando se pierde. La pérdida de peso se ve a menudo como un logro impresionante y un signo de extraordinaria autodisciplina, mientras que el aumento de peso se percibe como un fracaso inaceptable del autocontrol.

La anorexia suele traer diversas consecuencias en la persona que padece este trastorno, todas estas consecuencias pueden ser la malnutrición, desequilibrio de electrolitos, deterioro óseo, complicaciones gastrointestinales, amenorrea crónica (en el caso de mujeres), e incluso puede llegar a afectar la función cerebral. Aunque algunos individuos con este trastorno pueden admitir que están delgados, a menudo no reconocen las graves consecuencias médicas de su estado de desnutrición.
La mayoría de las veces se tratan en consultas externas, aunque en algunos casos más graves es necesaria la hospitalización para realimentación o estabilización de problemas médicos (desnutrición, deshidratación).

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Características de la anorexia nerviosa
  • Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades, que conduce a un peso corporal significativamente bajo (inferior al mínimo normal) con relación a la salud física.
  • Miedo intenso a ganar peso o engordar, o comportamiento persistente que interfiere en el aumento de peso, incluso con un peso significativamente bajo.
  • Alteración en la forma en que uno percibe su propio peso o constitución, influencia impropia del peso o la constitución corporal en la autoevaluación, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del bajo peso corporal.

Tratamientos para la anorexia nerviosa
El tratamiento de la anorexia nerviosa implica un enfoque multidisciplinario que aborda tanto los aspectos físicos como los psicológicos del trastorno.
  • Hospitalización: Si la vida del paciente corre peligro inminente, puede necesitar tratamiento en la sala de emergencias de un hospital, y puede que deban hospitalizarlo en el caso de complicaciones médicas, problemas psiquiátricos o desnutrición grave, o si el rechazo a comer es continuo. Algunas clínicas se especializan en el tratamiento de personas con T.C.A. y pueden ofrecer programas residenciales o diurnos en lugar de la hospitalización completa.
  • Atención médica: Debido a la gran cantidad de complicaciones que causa la anorexia, en ciertos casos se necesita controlar con frecuencia los signos vitales, el nivel de hidratación y electrolitos, además de otras afecciones físicas relacionadas. En casos graves, es posible que el paciente necesite recibir alimentación a través de una sonda nasogástrica.
  • Restauración nutricional: Los nutricionistas y profesionales de la salud trabajan en colaboración para desarrollar planes de alimentación equilibrados y supervisar la recuperación del peso corporal adecuado.
  • Psicoterapia: Las terapias que suelen ser útiles para tratar la anorexia son la terapia familiar y la terapia cognitivo conductual (T.C.C.).
    • Terapia familiar: Este es el único tratamiento basado en evidencias para los adolescentes con anorexia. Dado que el adolescente con anorexia no puede hacer buenas elecciones sobre alimentación y salud mientras padece esta afección grave, esta terapia moviliza a los padres para que ayuden al niño con la recuperación de la alimentación y el peso hasta que el niño pueda tomar buenas decisiones sobre su salud. 
    • T.C.C: Para los adultos, la T.C.C. ha demostrado buenos resultados. El objetivo principal es normalizar los hábitos y las conductas de alimentación para apoyar el aumento de peso. El segundo objetivo es cambiar las creencias y los pensamientos distorsionados que mantienen la alimentación restrictiva.

sábado, 27 de enero de 2024

¿Qué son los trastornos de la conducta alimenticia?

Los trastornos de la conducta alimenticia (T.C.A.) representan una categoría compleja de condiciones de salud mental que afectan a individuos en todo el mundo, sin importar edad, género o cultura. Estos trastornos van más allá de las preferencias alimentarias o del simple hecho de no querer comer ciertas comidas consideradas “no saludables”, sino que se manifiestan en patrones de comportamiento alimentario desordenados, y que llevan consigo muchas preocupaciones significativas sobre el peso y la forma corporal de la persona que padece el trastorno. Aunque cada T.C.A. tiene características específicas, casi todos comparten similitudes en sus características y consecuencias en la persona que lo padece.

Las principales características de los T.C.A. incluyen patrones anómalos en la ingesta de alimentos, distorsiones en la percepción corporal y una conexión intrincada entre la alimentación y la autoestima. Estos patrones pueden manifestarse de diversas maneras, desde la restricción extrema de la ingesta alimentaria hasta episodios regulares de atracones seguidos de comportamientos compensatorios. La pérdida de control durante los atracones y la obsesión por la forma y el peso corporal son aspectos compartidos por muchos de estos trastornos.

Test TCA
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Las consecuencias de los T.C.A. son amplias y afectan tanto la salud física como la mental. (APA, 2014), en el ámbito físico algunas de las consecuencias de los T.C.A. son malnutrición, pérdida de peso extrema y desequilibrios nutricionales pueden dar lugar a complicaciones graves, como problemas cardíacos, deterioro óseo y disfunciones hormonales. Mientras que en el ámbito emocional las consecuencias incluyen ansiedad, depresión y baja autoestima.

La prevalencia de los T.C.A. muestra la necesidad urgente de lograr esa conciencia pública y educación para que de esta forma las personas logren identificar si algún T.C.A. está afectando a otro y lograr brindar la información o apoyo necesario, ya que debido al mundo moderno en el que vivimos, el cual se encuentra rodeado de estándares de belleza poco realistas y una gran estigmatización de los T.C.A. pueden obstaculizar la búsqueda de ayuda. Además de que la prevención debe ser trabajada desde el inicio de la adolescencia ya que a partir de estas edades (11 – 12 años) se puede fomentar una relación saludable con la comida y promover la autoaceptación logrando evitar el aumento de T.C.A. en esta etapa o en la posterior.

Trastorno por atracones

El trastorno por atracones se caracteriza por episodios recurrentes de ingesta excesiva de alimentos en un período de tiempo específico, aco...